A quien alguna vez en su vida no le gustó tirarse por un tobogán. Aunque claro, no todos son iguales. Es más, éste es diferente a cualquiera de todos los otros. Es el más largo y rápido del mundo.

Sólo cuesta animarse y decidirse a sentir la adrenalina corriendo por las venas una vez que te tirás. Enjabonado y a través de 600 metros de longitud, llega a conseguirse una velocidad de 53 kilómetros por hora.

¿Te le animás? Miralo.